Gloria Minango

Sueño casi inalcanzable. Mi nombre es  Gloria María  Minango, nací en la ciudad de Otavalo.   Provengo de una familia  compuesta por 10 hermana/os, madre y padre.  De mi niñez no tengo muchos recuerdos, a no ser aquellos relacionados con los juegos compartidos con mis hermanas.

De mi época  colegial sobresale el recuerdo de finales del tercer curso, en el que luego de pasar los  test psicopedagógicos para el ingreso a cuarto curso,  debíamos seleccionar  la especialidad  de enseñanza media. Mi inclinación hacia las Ciencias Sociales se hizo evidente,  pero  conocía que con ese bachillerato era difícil conseguir trabajo. Yo,  tenía que optar por algo que me permitiera  trabajar apenas finalizado el bachillerato, pues  la estrechez económica en la que vivía superaba cualquier otra expectativa.  Decidí estudiar la especialidad de Comercio y Administración, así con un titulo de contadora  podría fácilmente ingresar al mundo laboral.

Luego de graduarme, emigré a Quito en busca de plazas de trabajo y de continuar con mis estudios universitarios.  Comencé  a trabajar  y estudiaba por las noches la carrera de Ingeniería Estadística en la Universidad Central del Ecuador.  Logré terminar mi carrera y egresar de la misma. En este lapso conocí al que sería el padre de mis dos hijos y con el que llevo casada 26 años.

Mi título profesional permitió que encuentre nuevos campos de trabajo y me involucre en proyectos de desarrollo como profesional estadística.  Las visitas que realizaba a sectores menos favorecidos del país y los resultados numéricos que conseguía me dejaban insatisfecha, pues los reportes estadísticos que presentaba  no hablaban acerca de miles de cosas que eran imposibles medir o cuantificar, esto fue el primer detonante para mi reencuentro con las Ciencias Sociales.

Escuchaba hablar sobre la “transversalizacion del enfoque de género” en los proyectos y se ponía énfasis en la participación de las mujeres en los mismos. Esto atrajo mi atención pues en el campo había mirado situaciones de pobreza y eran las mujeres las que llevaban la peor parte.  Poco a poco fui investigando para conocer a que se referían con  eso. Al conocer que se trataba de temas profundos y  que no solamente era el hecho de escribir el/la o ellas/ellos, como había visto hacerlo, despertó en mi la perspectiva de continuar mis estudios y especializarme en Género.

Conocí  que la FLACSO ofrecía la maestría en Género y Desarrollo,  pero dudaba si podía ser aceptada;  primero,   por que mi titulo universitario no tenía nada que ver con las Ciencias Sociales y luego por mi edad, 45 años.  Por suerte, estaba equivocada  y pude ingresar como estudiante.

Al principio,  se me dificultaba la comprensión de las  lecturas asignadas. Poco a poco fui superando este problema con la ayuda incondicional de la planta docente,   quienes me brindaron su tiempo en tutorías personales  en las que podía ponerme a la par de mis colegas maestrantes. Debo reconocer también que mis  compañeras de clase también se involucraron en mi aprendizaje, estudiábamos en grupo y se me hacia mas fácil la comprensión de los textos.  Las redes de amistad que fueron fruto del convivir diario en las aulas de FLACSO, las considero  un valor agregado al cúmulo de conocimientos recibidos.

Elegir un tema para el desarrollo de mi tesis tuvo varios tropiezos.  Pensaba trabajar en un tema que involucrara a la estadística y así lo había propuesto y lo trabajaba. La maestra que dictaba taller de tesis nos aconsejaba que el  tema de nuestra tesis debiera apasionarnos pero yo no lo sentía de esa manera.

La llegada de una de mis maestras a dictar su nuevo curso sobre Diversidades Sexuales me permitió confrontarme y aceptar que mi tesis no iba por buen camino y que era urgente replantear mi investigación. Así lo hice y con su ayuda propuse un nuevo tema de tesis que era novedoso y giraba en torno a las diversidades. De esta forma inicié la investigación sobre” los años viejos y las viudas”, fiesta popular que se realiza el 31 de diciembre de cada año, mirada a través de una óptica de Género.

Los planteamientos teóricos consumieron gran parte del tiempo asignado para el desarrollo de la tesis. Conjuntamente debía trabajar en las herramientas metodológicas para el trabajo de campo,  pues al girar mi tema en el fin de año  era importantísimo realizarlo el 31 de diciembre del 2008, día clave para la obtención de percepciones, sensaciones  y material fotográfico que constituirían el corazón de mi investigación. Así lo hice y puedo decir que el trabajo de campo  fue  la  parte más apasionante en el  desarrollo de mi tesis.

Obtener la maestría en Ciencias Sociales con mención en Género y Desarrollo, me ha permitido realizar un sueño que creí inalcanzable. Para mi constituyó una lección de vida constatar que cuando una se propone algo y pone todo de su parte para conseguirlo ninguna cosa será  inalcanzable. La publicación de mi tesis fue algo inesperado, algo que llenó de felicidad  mi vida, ¿qué más podía pedir?  He  dejado huella de mi vida al  criar un hijo, escribir  un libro y sembrar un árbol.